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Bosque

El bosque de las Landas es notable en más de un sentido

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El bosque de las Landas es notable en más de un sentido.

Un tronco de corteza rojiza coronado por una copa poco densa treinta metros más arriba.

Es una silueta típica del suroeste francés que se multiplica hasta el infinito a lo largo de un millón de hectáreas, y constituye el paisaje emblemático del Bosque de las
Landas de Gascuña
. Porque este macizo se compone mayoritariamente de una especie, el pino marítimo (pinus pinaster) que aprecia los suelos rebosantes de agua y soporta los largos períodos de sol estival.

La mano del ser humano. La obra de la naturaleza.

Si bien el pino marítimo es una especie endémica, explotada en Aquitania desde hace milenios, por su madera y su resina, el bosque de las Landas debe su desarrollo a la intervención positiva del ser humano. Protección de los árboles jóvenes, renovación de las parcelas y respeto de los ciclos de la naturaleza son las enseñanzas de la silvicultura tal como se practica en las Landas.

Un modelo económico responsable

Desde mediados del siglo XIX, el bosque landés es uno de los motores económicos de la región, a la altura del vino de Burdeos y el turismo. Cerca de la mitad de la madera industrial francesa sale de allí: construcción, papel, cartón, leña…

De la corteza del pino, en sí un coproducto de la industria silvícola, se extraen Oligopin® y Cosmythic®. Por tanto, no se tala ningún árbol para su fabricación, sino al contrario, ya que contribuyen a un mejor aprovechamiento del recurso natural

Una reforestación constante

Los pinos se plantan mediante semillas y su densidad oscila entre 1100 y 1400 plantas/ha. A medida que van creciendo se van produciendo talas de clareo para garantizar a los mejores ejemplares las mejores condiciones de crecimiento. El corte al ras se produce entre los 35 y los 50 años tras lo cual se deja la parcela en reposo durante un año y a continuación se organiza una nueva campaña de plantación.